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Al Final ...

Corría el año 89, la gente se preocupa, por el cambio de la moneda, el precio del dólar, la elección de un presidente, hiperinflación, la lucha de los partidos políticos: radicales, peronistas y las distintas opiniones de los diversos sectores, los  militares, la iglesia y la aparición de un fenómeno social,  el saqueo. El cúmulo de sucesos transcurría vertiginoso, sin embargo la vida de Federico y sus amigos estaba centrada en un campeonato de fútbol, quizás pareciera trivial, pero para unos niños de 11 y 12 años era un momento trascendental en la vida.

El campeonato se realizaba en un lugar poco convencional, era la cancha del hospital neuropsiquiatrico, donde los internos deambulaban ya que en ella funcionaba, como patio de recreo de los pacientes entremezclándose a veces, con los chicos que entrenaban  duramente por las tardes.

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El equipo de Federico estaba compuesto por Leonardo el arquero, con extraordinarias condiciones, por reflejos y temperamento; El flaco ,dotado con largas piernas, lo posesionaban  , como un defensor altamente efectivo.

Rafael otro defensor,  robusto, obstáculo difícil de sortear por cualquier rival; Marquitos, medio campista, veloz, habilidoso, le decían de mote, Merlo, por  Merlín el mago de las leyendas, por la extraña habilidad de filtrarse entre lo defensa contraria, aunque la estatura no lo favorecía, pues apenas excedía, el metro y medio y unos 40 kilos de peso. Ello lo convertía, en la pieza fundamental del equipo.

Estaba, Darío, lo llamábamos, “el gringo”, Cordobés de nacimiento, con un gran sentido del gol,  digno de los mejores, con una excelente "pegada" y también preciso cabeceador. Siempre estaba en el lugar justo y en el tiempo exacto,  para "puntearla", empujarla o hasta pegarle de espaldas al arco rival y convertir el gol.

Por ultimo, Federico el capitán, "el enganche"; Por el pasaban todas las pelotas, ponía todo cuando había que poner y deleitaba, cuando la circunstancias del juego,  lo permitían  realizando un juego vistoso.

La estrategia consistía en tomar la pelota, eludir con una gambeta, a uno o dos defensores y la asistencia inmediata al "gringo", garantía asegurada de gol y efectividad.

El director técnico era "Pepe", esposo de la madre de Rafael, la misma como Psicóloga y había fomentado la idea, como una salida de la incipiente naturaleza transgresora de la juventud, realizar el campeonato de fútbol en el Hospital.

La estrategia era sencilla dos en el fondo, uno en el medio, un enganche y el delantero. Los pilares en el fondo, era el "flaco" y Rafael; "Marquitos", era el volante creativo y de marca, "Merlo", luego  Federico de enganche y finalizaba con  el "gringo",  delantero y goleador.

Comenzó, el campeonato a fines de agosto;  Los sábados, en el predio del hospital,   se reunía muchísima gente y presenciaban los partidos repartiendo el aliento entre los bulliciosos jóvenes,  cuyos equipos se dividían en  dos zonas, con un total de seis equipos participantes; Los dos primeros de cada zona, pasaban a la semifinal y luego la final.

El Equipo de Federico comenzó con un juego de  una calidad sobresaliente, partido tras partido se afianzaba el liderazgo de Federico entre sus compañeros y los triunfos se fueron sumando. "Merlo" deleitaba, cuando hizo un gol de "chilenita" , mientras el "gringo" estremecía las redes contrarias. En una ocasión, Federico desde un tiro de esquina y con "tres dedos",  expresión de la jerga, por el "efecto" dado a la pelota, convirtió un gol olímpico, quizás  unos de los mejores del Campeonato.

Pasaron los cinco primeros partidos y el equipo clasificó primero en su zona, con la valla menos vencida y con más goles a favor.

En la semifinal no tuvo problemas en ganarle a unos de los mejores equipos, sin dudas se perfilaba como unos de los candidatos. En la otra semifinal estaba el equipo de "Lugano", perteneciente a un ex-futbolista profesional, que tenia montada una "escuela" de ese deporte,  en la cual entrenaban, desde  los cinco años en adelante y en sus filas se alineaban siempre los jugadores mas sobresalientes, preparados en las mejores condiciones físicas y tácticas, sin lugar a dudas era el candidato puesto para adjudicarse el torneo.

La final se acercaba,  se había programado la fecha, para la última semana de Octubre.  Esa fecha, tuvo un mal pronóstico, relacionado con Federico, unos de los líderes del equipo. A escasos días, Federico había cumplido trece  años,   número cabalístico y quienes dicen que el mismo no  afecta la suerte, resultaría fatal para las esperanza del mismo. Debido al número de años que cumplía, el Capitán del equipo , no podría participar en la final del juego. Las reglas eran claras, solo hasta los doce años estaba permitido. 

La tristeza que invadió a Federico fue terrible, justo el partido que todos deseaban jugar, no podría hacerlo por haber cruzado una barrera invisible. Dejó de ser un niño y pasó inadvertido a adolescente. No sólo se sentía mal por no jugar, sino que pensaba, que la falta de su aporte, disminuiría las posibilidades del equipo. El equipo, tal vez,  debilitado por la pérdida de unos de los lideres del equipo, enfrentaría  en la final al equipo de "Lugano". En el lugar de Federico, llamaron a Marcelo un niño de diez años, que jugaría de  medió campista y "Merlo" pasaría a jugar de enganche.

La final fue ajustada. El equipo de Lugano tuvo,  las mejores oportunidades, sin embargo en esa tarde, Leonardo estuvo inspirado: atajó todo lo que le tiraron; Empezó ganando el equipo de "Lugano" por un gol de diferencia y el pleno dominio del primer tiempo. A partir del segundo,  comenzó a emparejarse el encuentro. En una jugada, memorable, extraída quizás de otro partido, el "gringo" se sacó dos defensores de encima, eludió al arquero y selló el empate. Jugaron algunos minutos más del encuentro y solo sirvió para que Leonardo se luciera en el arco. El partido finalizó empatado.

El partido debía definirse por la lotería de los penales , sin embargo en aquella oportunidad cada uno de los ejecutantes demostraron, la respuesta y la calidad del porque  habían arribado a la final; El "gringo", "Merlo", "Marquitos", el "flaco" y "Leonardo" fueron en ese orden, los ejecutantes.  Cuando se efectuaba el cuarto penal, a favor del equipo de "Lugano", Leonardo, en un esfuerzo heroico, logró desviar la pelota al costado derecho,  fue así, contra todos los vaticinios, el equipo de Federico se consagro campeón.

Se entregó la copa al capitán, que en ese instante era el "gringo".Todos rebosaban de contentos, eufóricos, dieron la vuelta olímpica, recibieron las  medallas  y  festejaron con cantos, por un buen rato.

En toda esa alegría, Federico, en un esfuerzo dramático disimulaba la tristeza de no haber podido jugar  aquella querida y apetecida FINAL.

El tiempo pasó y dicen que cierra todas las heridas, Federico en el curso de la vida se dio el lujo de jugar otras finales, algunas ganarlas y otras perderlas, sin embargo nunca podría igualarse con aquella que no pudo jugar.

Cuentan las historias que Leonardo, siguió jugando como arquero y más tarde se convirtió en valioso ingeniero, el "flaco" dejó el fútbol estudió derecho, graduándose en leyes. "Merlo" continua, desparramando magia en el fútbol, pero también dedicó el tiempo a la medicina,  convirtiéndose en un excelente doctor.

Rafael jugo un tiempo más,  estudió leyes, desempeñándose como prestigioso abogado de Córdoba,  consultado con frecuencias por sus escritos. De Marquitos, poco se sabe de él, dicen que incursionó en la medicina y estaría, pronto a graduarse.

"El gringo" tuvo un  final trágico, en un accidente automovilístico perdió la vida, los goles y su olfato por el arco hasta el día de hoy se lo recuerdan, en cuanto a Federico el capitán, continuamente jugo en varios equipos: En el colegio, el barrio, la universidad, perdiendo y ganando. Por el temperamento y habilidad lo convertían, rápidamente en capitán de los equipos  en que jugaba, la pasión por el fútbol nunca dejo de animarle, supo que aquel momento,  que aquella final lo marcaría para toda la vida y  sellaría un futuro vinculado al  deporte.

En la actualidad disputa aquella final, ese partido que no pudo jugar, ese cambio tuvo el significado de un tránsito; dejar una etapa, de  niño, pasar a adolescente y ahora adulto. Federico es psicólogo, especialista en temas relacionado con lo deportivo.

Al final... disputó la más importante de la vida, la de ganarle al  absurdo, de aspirar a través del deporte y del fútbol, mejorar toda la digresión que enfrenta el ser humano, consigo mismo .  Al Final...

Noviembre de 2000 - Jujuy

Andrés Jaramillo.

 

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